sábado, 28 de marzo de 2009

Detrás Mínima: 1

Buenas: 

Si, cada vez mas inconstante en la publicación, lo sé. Ahora tengo algunas anécdotas mas bajo la manga, pero quería comenzar con este proyecto que quizás alguno por ahí tiene idea. 

Bueno el chiste del tema es que quería escribir una serie de cuentos relacionados. No sé aún muy bien como explicar el concepto, prefiero exponerlo. Me anime a comenzar ahora. No tengo idea como va a seguir. Inclusive no espero que el título se mantenga. Si, el título es "Detrás Mínima", y es lo único que se me ocurrió. Es medio obvio, pero que diantres. Espero seguir con otros "capítulos", y veremos que pasa.


1

Mauricio Moises Martinez bajaba del bus que lo traía de su natal Arequipa hacia la capital. No era la primera vez que viajaba, era quizás la octava o novena - no lo recordaba bien. El era un taxista, no muy bueno, pero decente. Como el siempre decía: "Quizás me pierdo antes de llegar la Monumental en un clásico, pero al menos no me linchan los cagones". 

Luego de una agitada infancia en los exteriores de la cuidad blanca Moises, como se introducía normalmente, su madre viajo a la capital escapando de un marido de mano larga, militar, esquizofrénico y quizás mas. Después, honores en el colegio, y una vida que entre trabajillos y jornadas que le dio para vivir bien: fundo una nueva rama del clan de los Martinez en Lima, dos niñas que le hacían renegar de vez en cuando y una esposa trajinada por un amor anterior. 

Su madre andaba bien de salud, la rajadura que tenía en la cadera se soldó rápidamente y casi todo el viaje fue mas que una visita a un enfermo, un banquete de platos exquisitos que solo una madre puede preparar así. 

Recogió su maleta de mano y se se puso en la cola para bajar. Recordaba en esos momentos como debía recoger su taxi de las manos de un amigo que se lo había trabajado durante los 6 días que estuvo ausente. Vio el cielo de Lima y se lamento. "Que feo gris, me da ganas de resfriarme" dijo para sí mismo. Puso un pie en el suelo y mientras bajaba el otro, un niño grito porque su hermano le quito algo de las manos. Esto distrajo a Moises, trastabillo y cayó. Con suerte soltó la maleta y pudo frenar el golpe contra el pavimento con sus brazos. Sintió una punzada a la izquierda, muy profunda. Dolor. Miro a la derecha mientras que la indiferencia del público se mezclaba con sus pensamiento. Observo con detenimiento al niño, dijo una grosería y se durmió.

"Es necesario operarte" era la sentencia final del cirujano. "No hay otra Sr. Martinez" replicó. Solo pensaba con ironía. Básicamente el galeno le dijo que si no se operaba, un grado de stress pequeño o mediano podía desencadenar algo que terminaría por matarlo en un tris. Su corazón estaba en crisis, pero su bolsillo aún mas. La clínica privada había sido despiadada y su sueldo de taxista aumentado al resultado de una rifa de sus amigos taxistas habían hecho no cubrían ni la décima parte de presupuesto de tal operación. "Décima parte" dijo en voz baja "Todavía soy un maestro en matemáticas". "No, no sale" explicó, se paro y luego, sin titubear, se dirigió fuera de la consulta mientras pensaba en sus dos hijas.

"¡Doctores! ¿Cuanto les quiere cobrar mi compañero?" decía a un joven de bata blanca fuera del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplasicas, uno de sus "huequitos" para recoger pasajeros. "Los médicos pagan bien, pero los estudiante no" decía. "Dieciséis, maestro. Es un abuso". " Ya pues los llevo por trece ¿Qué dicen?" negoció. Una vez adentro los cuatro jóvenes revelaron ser estudiantes, y Moises pensó que seria perfecto agenciarse una consulta gratis con estos jóvenes

"Señores, saben tengo un problemita, y quería saber si no era molestia si les podía hacer una consultita rápida nomas". Los estudiantes asintieron y Moises les paso todos los papeles que traía sobre su problemita cardiaco. Luego de un largo rato revisando los papeles, los jóvenes le dijeron que aún ni habían estudiando esas materias. Se decepciono. Mucho. "Pa'lante nomas" dijo, y siguió su recorrido por una callejuela de la vieja Lima hacia el norte. Mientras tanto rebasaba a un extraño viejo, con un rara mitra de papel que decía escrito, en plumón, "Nostradamus"....


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Espero opiniones. Por si acaso también publiqué una pequeña historieta en la página de La Cornerstone, haber si le dan una mirada aquí.

Gracias

JAL

1 comentario:

滿天星花語 dijo...
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